Shailene Woodley produce y protagoniza la nueva película de Baltasar Kormákur, en la que revalida su fama de actriz todoterreno.


El director de ‘Everest’ dirige a la Woodley en una de las películas que, siguiendo la estela de ‘Alma Salvaje’, nos narra una historia basada en hechos reales sobre la fuerza de las mujeres en situaciones adversas, y sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza.

Tami Olmand y su novio Richard son contratados por un matrimonio para llevar su velero hasta San Diego, pero en plena mar se encuentran con una de las peores tormentas registradas en el océano Pacífico. Tami toma el mando del velero roto, a la deriva y con poca comida y poca agua.

Esta es una historia de supervivencia en la mar, pero esta vez protagonizada por una mujer que tiene que enfrentarse a un velero a la deriva, a las alucinaciones causadas por la falta de comida y de agua, y al fuerte sol. Shailene Woodley lleva todo el peso de una película que con una actriz menos magnética podría haberse quedado en un telefilms de sobremesa.

Para no aburrir al espectador, se intercalan escenas en el velero a la deriva, con como Tami y Richard llegan a esa situación: su enamoramiento, su relación y como van conociéndose. Esto consigue que no se nos haga una película larga y tediosa, aunque se dan momentos en que se espera un poco más de los personajes, especialmente de Richard, interpretado por un Sam Claffin monísmo pero un tanto insípido.

La cinta se quedaría en algo anecdótico si no fuera por la interpretación de Woodley que desde el principio se nota que es la gran baza de ‘A la deriva’. No llega a ser la maravilla que es ‘Alma Salvaje’ pero sólo por la actuación de Shailene Woodley vale la pena verla y disfrutarla.

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