Crítica de ‘Aladdin’, la nueva aventura en imagen real de un clásico de Disney. Viajaremos a Agrabah de la mano de Will Smith, Naomi Scott y Mena Massoud. ¡Ya en cines!


Las primeras imágenes de esta producción sólo consiguieron meternos miedo en el cuerpo. El genio no era azul, todo parecía demasiado artificial y no lográbamos ver en nuestras cabezas un Jafar tan joven y en forma. Es verdad que muchas de estas cosas no se solucionan al ver la película, pero lo que sí consigue es entretener, divertir y hacernos soñar como la primera vez (o casi). No tiene la magia de la película de animación, pero sí consigue añadir ciertos detalles que la hacen muy disfrutable.

La película esta dirigida por Guy Ritchie, responsable de Sherlock Holmes, Rey Arturo: La leyenda de Excalibur y RocknRolla, que se adentra en un territorio en el que no le hemos visto nunca. No es que se vea al director en cada plano, pero si hay ciertos momentos en los que uno puede ver alguna de sus decisiones, especialmente en alguna cámara rápida muy poco necesaria. ¿Es una película hecha con prisa? ¿Es una producción lanzada sin pensar las cosas demasiadas veces?

A estas alturas de la película todos conocemos la trama de Aladdin, vamos, me extrañaría demasiado que no hubieseis visto la película de animación de Disney de 1992. Joven sin recursos, princesa infeliz, un sultán sin demasiadas ideas y un visir que intentará por cualquier medio hacerse con el poder. A este mix le añadimos un poco de magia de la mano de un misterioso genio y ya tenemos los ingredientes principales de esta historia de amor, poder, descubrimiento personal e ideas preconcebidas.

La historia no ha cambiado demasiado, únicamente ciertos detalles o personajes nuevos para añadir nuevas capas a los principales. Lo más llamativo seguramente sea Jasmine, una princesa que nos ha mostrado una grata y maravillosa evolución, todo interpretado por la fantástica Naomi Scott. Su historia se ve, se siente y posee suficiente fuerza como para convertirse en una de las mejores evoluciones de princesa Disney hasta el momento. Su canción, ahora sí tiene propia canción, Speechless, deja al espectador totalmente enamorado y vibrando.

No os esperéis ver algo espectacular, algo original, es un producto que desde el primer momento lo vendieron como lo que es. Un remake en imagen real de una película de animación, ni más, ni menos. No es un producto para conquistar al publico en general, es un producto para conquistar a aquellos que quieran disfrutar con este tipo de cine. Está claro que vender entradas es su propósito, pero ir esperando algo diferente a lo que nos han mostrado es estúpido y ridículo.

Es una película con sus fallos pero en general es de lo más disfrutable. ¿Cuándo dejamos de disfrutar de una película para centrarnos en ver únicamente los fallos? ¿Cuándo dejamos de disfrutar el cine palomitero para pedirles que fuesen mucho más de lo que se proponen?

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