Ridley Scott continua 5 años después la historia comenzada con Prometheus.


La amenaza Alien vuelve una vez más a las salas de cine, en esta secuela de la precuela de la saga Alien, veremos como la nave Covenant se ve envuelta en un vórtice de errores, problemas y mala suerte. Su tripulación, y los 2.000 colonos que duermen en la nave – además de 1.400 embriones -, se encontrarán en una encrucijada, ir al planeta del que han recibido una señal de vida – y que tiene una atmósfera habitable – o seguir su camino hasta llegar dentro de 7 años al planeta al que estaban destinados.

¿Qué nos encontramos en “Alien: Covenant”? Aliens. Parecerá una chorrada, pero después de una entrega como “Prometheus”, en la que los Aliens brillaban por su ausencia, es “agradable” volver a encontrarse con estos monstruos en la gran pantalla. Con esta entrega nos encontramos una película más bruta y más sangrienta, en la que los bichejos con sangre acida no se andarán con remilgos. No vuelve a los orígenes de la saga como se nos prometía en el tráiler que recordaba a “Alien: el octavo pasajero”, pero si consigue un ritmo más parecido y arriesgado que el de la primera entrega de esta precuela.

La película comienza con Weyland y David en una secuencia de apertura marcada por la vida, el alma, la libertad, la creación… todo esto antes de la aventura de Prometheus en la que ambos irán. Después de esta introducción – donde se situaría la película Prometheus y el prólogo lanzado hace unas semanas – comienza la verdadera aventura de este filme. La nave Covenant.

Se podría decir que desde este momento hasta el final, vemos como la historia va tomando decisiones poco acertadas hasta el culmen de la película. Y digo historia, y no personajes, ya que estos solo están para servir al relato que nos quiere contar Ridley Scott y los guionistas, es la historia la que decide que hacen y como se comportan, no al contrario. 15 son los tripulantes de la nave, 7 parejas y un robot, Walter, interpretado por Michael Fassbender. Os podría decir el nombre del resto de la tripulación, pero cuando termine la película no os acordaréis de nadie, excepto que James Franco sale 5 min y que la protagonista es una Ripley muy descafeinada.

¿Hace falta que la tripulación este compuesta por parejas? No, por mucho que nos encontremos con una nave de colonización, los colonos y los embriones serán los encargados de hacer prosperar la colonia, no la tripulación. Si el piloto de la nave está relacionado con otra tripulante, no se pensará dos veces el arriesgar toda la nave y a todos sus ocupantes por intentar salvarla, y eso es un terrible error de negocio. Y efectivamente es lo que pasa…

Como ya he dicho, los personajes y sus acciones poco tienen que decidir, si la historia necesita que la bióloga se pase la cuarentena bajo el sobaquillo, se lo pasará, si la historia necesita que todos sigan a un misterioso hombre encapuchado, le seguirán, si un personaje tiene que tocar algo sospechoso, lo tocará… ¿pero para qué tocas?

Es cierto que el señor Scott, John Logan y Dante Harper nos ofrecen una explicación paso a paso de lo que ocurre y de la creación de los Aliens, pero que todo pase “because why not” hace que todo sea innecesario y que suponga un grave problema. ¡La película no sorprende en ningún momento! Desde el principio sabemos como va a terminar, y somos conscientes del destino de cada uno de los personajes. No asusta, no tiene giros – ya que cuando llega un giro el espectador lo ha visto hace media hora -, es una sucesión de escenas, que a algunos les resultarán entretenidas pero a otros demasiado aburridas.

Lo que ha quedado claro es que esta entrega es solo un puente para una tercera entrega, ¿más grande? ¿más espectacular? Solo el tiempo y Scott nos lo dirá, pero todo apunta a que así será. Aunque… todo depende de si quiere contarnos una unión perfecta entre estas precuelas y la historia original, “Alien: El octavo pasajero”. Visualmente fantástica pero… ¿y el contenido? ¿los personajes?

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