Una digna secuela para el personaje de Avispa y Ant-man. Pero no llega en el mejor momento…


No es el momento de contarnos una aventura independiente. Vamos a centrarnos. Hace unos meses nos llegó la primera parte de la gran conclusión, ‘Infinity War’, y con ello nos hizo adentrarnos en un bucle sin fin de epicidad. Y ahora nos llega ‘Ant-man y la Avispa’, una película entretenida pero con cero espíritu épico y que provoca un pequeño bajón en el ritmo de esta serie que llevamos viendo 10 años. Es como si nos encontrásemos un episodio 9 de ‘Juego de Tronos’ y el 10 fuese un episodio 2.

Nos situamos antes de ‘Infinity War’, dos años después de los acontecimientos de ‘Capitán América: Civil War’. Tras unirse a la batalla, Scott Lang tuvo que lidiar con las consecuencias y fue retirado del servicio, sin traje y en arresto domiciliario. Ahora, a unos días de su libertad, tendrá que luchar por encontrar el equilibrio entre su vida familiar y la superheróica, todo ello acompañado por Hope van Dyne y el Dr. Hank Pym. Tendrán una urgente misión, encontrar a la madre de Hope, en el Reino Cuántico.

Una muy parecida segunda entrega

Simpática, entretenida y llena de humor, así era la primera entrega, y así es la segunda. Con un aspecto muy muy similar volvemos a reencontrarnos con todos y cada uno de los personajes que vimos en ‘Ant-Man’, desde el carismático protagonista, Paul Rudd, hasta Evangeline Lilly, Michael Douglas y Michael Peña. Seguramente uno de sus mayores aciertos sea haber puesto en primera fila a Evangeline, interpretando a Avispa, y el fichaje de Michelle Pfeiffer. Ambas están maravillosas, aunque Pfeiffer salga muy poco.

La historia es sencilla, los villanos no son interesantes, y el humor es exactamente el mismo que en su predecesora. No innova, no cambia, no desarrolla. Está claro que nos encontramos ante un entretenimiento palomitero, pero se hubiese agradecido más riesgos y evolución en sus personajes. Desde luego no es una película que vaya a revolucionar el género, y desde luego no es una película que recordaremos dentro de unos años. Llega tarde, así de sencillo. ‘Black Panther’, la otra película autoconclusiva de este año de Marvel, también nos cuenta algo muy pequeño, pero la explosión de este mundo desconocido hace que lo miremos con asombro, y esto es algo que no le pasa a esta secuela.

Correcta, pero a la vez insuficiente

Es entretenida, es graciosa, tiene buenos personajes y los actores parece estar pasándoselo en grande, pero resulta insuficiente si vemos en que punto del universo Marvel nos encontramos. Es verdad que volvemos al Reino Cuántico, pero es algo que ya habíamos visto y del que apenas se nos habla en esta entrega. Todo lo que tiene de carisma esta película lo tiene de falta de profundidad.

No es la peor del estudio, no es aburrida. Entretiene, y mucho. Tiene buenos efectos especiales, tiene a la Avispa, a una “villana” interesante (aunque desaprovechada) y desde luego tiene a Pfeiffer. Ya he dicho que lo mejor es Avispa, ¿no?

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