La primera gran obra de Tim Burton, el principio de todo el universo burtoniano. ¡Cumple 30 años!


Hoy en día Tim Burton parece haber perdido su espíritu tenebroso, en especial si lo comparamos con el estilo de sus primeras grandes obras. Eduardo Manostijeras, Sleepy Hollow o las dos primeras entregas de Batman, se convirtieron en grandes faros para un universo gótico y con un humor un tanto peculiar. Y Bitelchús… con la maravillosa Winona Ryder.

La película ha envejecido, han pasado 30 años desde que se lanzó a las salas de cine, pero aún hoy en día logra mantener un ritmo brillante y un humor que os arrancará una sonrisa que no podréis quitar durante toda la película. Todo gira entorno a una pareja de fantasmas y su estrafalario hogar de Nueva Inglaterra, que se llenará de unos extravagantes nuevos inquilinos a los que intentarán asustar para que se larguen de allí.

Bitelchús, Bitelchús, Bitelchús.

La película dirigida por Tim Burton nos presenta a un loco y desagradable fantasma o ente maligno, Bitelchús. La mente de Burton lo creó, pero fue Michael Keaton el que se metió en la piel de este personaje. Como he mencionado, han pasado 30 años, pero todavía este es uno de los grandes papeles del actor, junto al de Batman (también dirigido por Burton). Es innegable que para los nacidos en los 80, esta película de terror no solo supuso encontrarnos con este género en la gran pantalla, también en la pequeña, ya que tras su estreno se creo una serie de animación. Fue toda una locura de lo más hilarante.

Aunque algunos efectos especiales canten un poco, la película ha envejecido fantásticamente, en especial en temas de comedia. Durante todo el largometraje no pude quitarme la sonrisa de la cara, y mirando cada detalle de esta producción como nunca había hecho. La casa, los cambios de decorados, el mundo de los muertos,… todos estos ingredientes son lo que definen a Burton, y que ha seguido usando durante toda su filmografía.

¿Hoy en día funcionaría?

No. O por lo menos no lo creo. Es una película muy ochentera, ya no solo por el estilismo, sino por el ritmo y tipos de personajes que nos encontramos. Hoy en día seguramente el lado cómico pasaría a ser un simple ingrediente, y nos encontraríamos con una película mucho más oscura y menos loca. Menos imaginativa.

La película funciona y sinceramente se nota que puede dar para mucho más, con un mundo interesante. Lo único que tienen que hacer es controlar mucho más al personaje de Bitelchús, que hoy en día la verdad es que no encajaría como lo hizo en su época. ¿Cómo os imagináis vosotros una segunda parte de esta historia?

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