Hablamos sobre la obra de Arata Miyatsuki, dibujada por Yuya Kanzaki, editada por Norma Editorial este mes de junio. Una historia cruda, desgarradora y llena de brutalidad.


Esta review se ha escrito después de leer el primer tomo de ‘Crimen perfecto’ y no contiene spoilers.

No, no es una historia de vampiros. Muy pocas veces me paro a leer la sinopsis de un manga, ya que muchas veces es totalmente imposible encontrarla en el tomo, y me dejo guiar por sus portadas. Yo estaba convencido de que Crimen Perfecto nos adentraría en un mundo vampírico de lo más sádico y fetichista, pero no, para nada. La piel pálida del protagonista y esos colores rojizos y negros me confundieron.

El manga, escrito por por Arata Miyatsuki y dibujado por Yuya Kanzaki, nos adentra en una serie de historias cortas con un personaje central de lo más despiadado y sin corazón, Tadashi Usobuki. El arranque nos sitúa en una cafetería, dos señores, tomando un té helado, pero rápidamente, es decir, a las dos viñetas de empezar, nos damos cuenta de que este manga no va a tomarse demasiado tiempo en meternos en el meollo del asunto. Un envenenamiento.

Este seinen de thriller psicológico es bruto, crudo y desgarrador. Nuestro asesino comente muchísimos crímenes, pero la policía no es capaz de encontrar ninguna prueba de que él sea el responsable. Ellos lo saben. Él lo sabe. Pero no para de cometer crímenes perfectos. Sin pruebas no hay delito. ¿Lograrán capturarle? ¿Cuáles son sus planes? ¿Tiene una agenda?

Por el momento si se ve una ligera historia trasversal en este primer tomo, algo muy sutil y pequeño. La policía va tras él y en más de una ocasión intentan capturarle para interrogarle, pero no es algo que ocupe protagonismo en este primer volumen. Aquí vemos seis historias autoconclusivas en las que vemos el poder del protagonista. A través de la sugestión, es capaz de que las personas hagan todo, incluyendo manifestar los síntomas de un veneno sin ingerir dicho veneno. Da miedo, ¿verdad?

Seguramente no sea un manga para todo los público, es un tanto bruto, muy bruto, incluyendo escenas de sangre, drogas y sexo, pero yo personalmente no he podido parar de leerlo. La brutalidad es tan grande que mi cara según estaba leyendo este tomo era la del meme de Winona Ryder.

El dibujo me ha gustado mucho, es detallado y dinámico, da la impresión de estar viendo el movimiento entre viñeta y viñeta. Uno se da cuenta de que está viendo dibujos pero la mezcla entre la historia y los dibujos hace que todo parezca real, tangible y terrorífico.

Se podría decir que tiene grandes influencias de la saga Saw, un asesino que pone a la palestra lo peor de cada uno. De las seis historias mostradas, las seis poseen un final que os dejará totalmente pegado a sus páginas.

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