Resumen

Melody (Sarah Yarkin), su hermana adolescente Lila (Elsie Fisher) y sus amigos Dante (Jacob Latimore) y Ruth (Nell Hudson) viajan al remoto pueblo de Harlow (Texas) para montar un negocio muy idealista. Pero su sueño se convierte en una auténtica pesadilla cuando molestan sin querer a Leatherface, el desquiciado asesino en serie cuyo sangriento legado sigue acechando a los habitantes de la zona, entre ellos Sally Hardesty (Olwen Fouéré), la única superviviente de su masacre de 1973, decidida a vengarse a muerte.

Crítica de ‘La matanza de Texas’, una secuela sangrientamente gore

Muchas veces confundimos la sangre con el terror y son dos cosas completamente diferentes. Sí, es verdad que muchas producciones de terror tienen un alto porcentaje de sangre en sus metrajes, pero este elemento sangriento no es sinónimo de miedo. Yo diría que es más bien de asco. La matanza de Texas, la aventura que nos ha llegado de mano de Netflix, es un slasher gore que sirve de secuela a la película del mismo nombre estrenada en 1974, una producción que patrocino pesadillas y nos presentó al asesino Leatherface. ¿Llega al mismo nivel? ¿Es una buena secuela?

Esta nueva historia nos introduce en el viaje de Melody, su hermana adolescente Lila y sus amigos Dante y Ruth al remoto pueblo de Harlow, Texas. En este pueblo abandonado, este grupo de inlfuencers intentará montar un negocio muy idealista, que pretende volver a darle vida al pueblo y repoblarlo. Pero no todo sale como estaba planeado. Su sueño se convierte en una auténtica pesadilla cuando molestan sin querer a Leatherface.

La producción mezcla ingredientes de 1974 y temas muy actuales, como esta repoblación de pequeños pueblos o el espíritu de cancelaciones, todo bajo la formula de un ritmo que no permite dar ni un respiro al espectador y matanzas sangrientas cada cinco segundos. Es una entrega efectiva, entretenida y que los amantes del gore seguramente agradezcan, pero en general nos queda una sensación de insatisfacción. Ni presenta a sus personajes ni expande la leyenda de Leatherface, algo que yo esperaba. ¿Merece la pena traer una saga de vuelta para ofrecernos algo plano y sin profundidad?

Crítica de ‘La matanza de Texas’, una secuela sangrientamente gore • En tu pantalla
Elsie Fisher como Lila, Sarah Yarkin como Melody, Nell Hudson como Ruth y Jacob Latimore como Dante en ‘La matanza de Texas’. (Fuente: Netflix)

La falta de un guion interesante es algo palpable, no creo que nadie lo discuta, pero por el contrario nos ofrece un entretenimiento frenético, ligero en su duración (ya que dura 82 minutos, todo un animal mitológico desde hace un tiempo) y lleno de muertes. Esto último es un gran poder para este tipo de producciones. Lo que está claro es que esto no es terror, llegué a soltar alguna carcajada durante la cinta, pero creo que nunca lo prometieron. Es lo que es, ni más ni menos.

La matanza de Texas ya está disponible en Netflix.

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Crítica de ‘La matanza de Texas’, una secuela sangrientamente goreMelody (Sarah Yarkin), su hermana adolescente Lila (Elsie Fisher) y sus amigos Dante (Jacob Latimore) y Ruth (Nell Hudson) viajan al remoto pueblo de Harlow (Texas) para montar un negocio muy idealista. Pero su sueño se convierte en una auténtica pesadilla cuando molestan sin querer a Leatherface, el desquiciado asesino en serie cuyo sangriento legado sigue acechando a los habitantes de la zona, entre ellos Sally Hardesty (Olwen Fouéré), la única superviviente de su masacre de 1973, decidida a vengarse a muerte.