Crítica de Legado en los huesos, la segunda entrega de la trilogía del Baztán, escrita por Dolores Redondo. Un nuevo misterio llega al valle y a la vida de Amaia Salazar, la detective protagonista de esta trilogía. ¡Ya en cines!


Las esperanzas de encontrar una buena segunda entrega era casi inexistentes, pero entonces llegó la sorpresa. Tras el fallido intento de El silencio de la ciudad blanca, Fernando González Molina, director pamplonés, y Luiso Berdejo, guionista, consiguen adaptar y transmitir a la perfección la segunda novela de la Trilogía del Baztán de Dolores Redondo a la gran pantalla.

Ha pasado un año tras lo ocurrido en la primera entrega, Amaia Salazar consiguió resolver los crímenes que aterrorizaron al valle del Baztán. Ahora, embarazada y decidida a dejar atrás todo lo ocurrido, la vida de la inspectora se ve envuelta en un suceso inesperado. Un misterioso mensaje, Tarttalo.

Se nota, se palma, que nos encontramos con una película mucho más ambiciosa. Los actores parecen mucho más metidos en sus personajes y técnicamente la producción luce mucho más impactante y arriesgada. Pero, seguramente, uno de los puntos fuertes sea la solidez en la narración y en el ritmo de la entrega. No hace falta leer la novela para entender la motivación de los personajes, ni tampoco para entender todos y cada uno de los pasos que dan los detectives.

Los thrillers españoles no han tenido buenas adaptaciones últimamente, sólo hay que ver El aviso o la ya nombrada El silencio de la ciudad blanca, y se agradece que se ponga tanto cariño y esmero en una adaptación que ya todos debamos por perdida.

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