Crítica de ‘El Regreso de Mary Poppins’, una secuela esperada y temida protagonizada por Emily Blunt y Lin-Manuel Miranda. Llegará a los cines el 21 de diciembre.


Es natural tener miedo. Llevamos más de una década cinematográfica con remakes y secuelas en la gran pantalla, algunas buenas, otras malas y otras terribles. Por lo que no es nada extraño que la gente este asustada con cada producción que nos llega. La película de 1964 supuso todo un fenómeno para la gran mayoría de jóvenes de los 60, 70, 80 y 90, logrando convertirse en todo un clásico Disney de manera inmediata. Este musical con grandes dosis de fantasía fue protagonizado por Julie Andrews y se encontraba basado en la serie de novelas escritas por P. L. Travers. Mary Poppins es todo un evento.

Una secuela. Un musical totalmente nuevo. Pero con un mismo tono, espíritu y estructura. Mary Poppins vuelve para ayudar a la familia Banks, a los jóvenes Michael y Jane Banks que ahora son la cabeza de familia. La niñera, que es casi perfecta en todos los sentidos, tendrá que acercarse al núcleo familiar a través de los hijos de Michael, intentando que recuperen la inocencia, ese lado aventurero.

(Fuente: The Walt Disney Company Spain)

Creo que es justo empezar por Emily Blunt, una actriz absolutamente brillante que consigue que nos olvidemos de Julie Andrews. Sí, se que esta frase es demasiado para lanzarla así, sin anestesia, pero es toda la verdad. Ya desde que comienza la película la actriz consigue hacerse con el papel y crear una conexión con los espectadores. Está claro que echamos de menos a la gran Julie, pero lo que consigue Blunt es indiscutible. Esas miradas, gestos, todo hace que nos encontremos ante una Mary Poppins. Y la voz.

Meterse en la piel de esta enigmática mujer no es tarea fácil, y ella lo consigue. El resto del cast, muy correcto, aunque claro, al lado de ella… Lin-Manuel Miranda, encargado de interpretar a Jack, un optimista farolero, Ben Whishaw como Michael Banks, Emily Mortimer como Jane Banks, Pixie Davies como Anabel Banks, Nathanael Saleh como John Banks y Joel Dawson como Georgie Banks, resultan creíbles, adorables y con grandes pinceladas de los personajes que ya conocíamos. Más que una secuela da la impresión de que nos encontramos con un retelling o remake para intentar cautivar a una nueva generación.

(Fuente: The Walt Disney Company Spain)

Y no puedo olvidarme de las grandes Julie Walters y Meryl Streep, que vuelven a unirse, aunque no comparten escena, tras la gran Mamma Mia!, acompañadas de Colin Firth como el gran villano. Todo lo que ocurre en pantalla os hará viajar a la película de 1964, todo, desde la estructura hasta sus personajes. Es una producción que rinde homenaje a ese musical que perdurará hasta el fin de los días en la mente colmena de los cinéfilos. 

Las canciones, todas nuevas, os resultarán raras, complejas, difíciles de tararear, y es que estaréis esperando algo que no ocurrirá, que suene alguna reconocible, un Supercalifragilisticoespialidoso, pero no ocurrirá. Se han encargado de traernos números musicales nuevos y espectaculares. El viaje en la bañera, el mundo animado, la canción de los faroleros,… Disfrutad de la película, es una gozada. El mensaje que esconde esta nueva entrega es más maduro, más trabajado y con un mayor componente intergeneracional.

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