Una secuela muy diferente y con una tarea muy complicada, conectar con los fans de ‘Mamma Mia!’.


La primera película se convirtió en todo un fenómenoy esto precisamente es uno de los mayores problemas de esta secuela, tener que cumplir las expectativas y resultar fresca, ligera y convertirse en un nuevo happy place. ¿Lo cumple? ¿Consigue ser una secuela digna? Depende. Con ‘Mamma Mia! Una y otra vez’ nos encontramos algo muy diferente a lo esperado y que chocará mucho con las expectativas de un fan de la primera entrega.

En esta ocasión nos muestran la historia de cómo se conocieron los personajes de la primera película en ese mágico verano, en el viaje de Donna por Europa y su búsqueda del lugar ideal. A esto le tenemos que añadir la apertura del “super resort” que Sophie ha construido en la isla en el presente. Es decir, pasado y presente se entremezclan para ofrecernos una película llena de música y que rellena aquellos detalles de la primera entrega que se pasaron por alto.

Un cast fantástico con pocas cosas que contar

La marca de ‘Mamma Mia!’ ha desaparecido. Sí, es una película con la que os reiréis, en especial gracias a Christine BaranskiJessica Keenan Wynn, que interpretan a Tanya, una de las mejores amigas de Donna, y también tendremos ABBA, pero el parecido entre ambas producciones termina ahí. Nos encontramos con una película dramática y que poco, o nada, aporta a la historia ya conocida. Ya durante los primeros minutos de la primera entrega nos contaban lo que esta película nos muestra durante 2 horas, un viaje entre la aventura y el amor en la juventud de Donna.

Da la sensación de que nos encontramos con escenas eliminadas de la primera película que nunca pasaron el corte de la primera revisión del guión. Es verdad que nos cuentan cosas que no se mostraron en ‘Mamma Mia!’, pero ¡Nos las contaron! ¡No hacía falta una película para esto! Lo que uno piensa al finalizar la película es que deberían haber intentado arriesgar más, o contarnos algo diferente. Y lo que es más importante, que la secuela tuviese el mismo espíritu. 

Lily James está fantástica como una joven Meryl Steep, pero poco puede llegar a hacer para intentar conectar con el público. No tienen nada a su favor, ni las canciones, ni la trama. Siempre es bueno que innoven en hacer cosas y que las historias evolucionen, pero no con descartes de una producción anterior. Amanda Seyfried se come la pantalla cada vez que sale, al igual que la ya nombrada Christine Baranski y Julie Walters. ¿Y el resto? Pues el resto se pasean sin demasiada gloria delante de las cámaras.

Es una reunión, una reunión que os arrancará risas, con la que cantaréis las canciones (que conozcáis, ya que son menos conocidas) y en la que veréis el paso del tiempo. ¡Han pasado 10 años! 

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