La nueva película de Jason Statham para fans de Jason Statham.


Nos encontramos en pleno verano, en mitad de una ola de calor que nos deja a todos pegados a los asfaltos de las ciudades, y si sois como yo, estaréis deseosos de meteros en una buena sala de cine con aire acondicionado y disfrutar de una película de lo más entretenida. ¿Acción? Si. ¿Efectos especiales? Si. ¿Agua? También. Pero creo que poco más se puede sacar de Megalodón. No, no vais a encontrar al Megalodón que nos vendieron con los pósters. Ni es tan grande, ni es tan feroz, ni tan misterioso como nos lo pintaban. El monstruo no es tan monstruoso.

Tras un pequeño prólogo lleno de misterio y con Statham en el centro de cada plano, la película nos lleva a una moderna instalación de investigación marina, lugar en el que verdaderamente comienza nuestra aventura. Un submarino de investigación es atacado en aguas profundas y queda averiado en el fondo de la fosa oceánica más profunda del Pacífico. La organización contrata a Jonas Taylor (Jason Statham), un especialista en rescate en aguas profundas, para salvar a los ocupantes del submarino. Pero no todo es tan sencillo… un tiburón prehistórico de 23 metros conocido con el nombre de Megalodón hace acto de presencia.

Megalodon Poster
Megalodon Poster

El tiburón no es el gran misterio

Películas de tiburones hay muchas, desde la mítica película de Steven Spielberg hasta Infierno Azul, protagonizada por Blake Lively. Y no nos olvidemos de Sharknado. Por eso es totalmente innecesario que la película se tome casi 40 min de su metraje en mostrarnos al megalodón. Golpecito por aquí, golpecito por allá, durante el primer tramo de la historia parece que nuestro monstruo se dedica a tocar a las puertas a la espera de una invitación a la fiesta. Un tiburón no es Godzilla, ni King Kong, un tiburón es un tiburón y da igual el tamaño.

Esta aventura con grandes secuencias de acción, se queda a un quiero y no puedo debido a tres fallos imperdonables, el primero es la expectativa creada por la enormidad del tiburón, y luego por sus diálogos fáciles y un reparto falto de química. Nadie importa, nadie tiene dos dedos de frente para mandar a la niña al estado de Colorado, nadie logra conectar ni con el espectador ni con el resto de los personajes. Está claro que es una película de Jason Statham para su lucimiento personal, pero ¿y? ¿Y el contenido?

Megalodon Jason
Megalodon Jason

El tamaño sí importa

Es entretenida, pero carece de dos de los ingredientes que todos estábamos esperando, la locura en el guión y un humor proporcional a la campaña de marketing lanzada. Entre Sharknado y Tiburón hay un amplio abanico de posibilidades, pero en esta ocasión han tirado por la seriedad y un único tono. Durante las dos horas de metraje yo solo estaba esperando dos cosas, sangre y que el megalodón saliese saltando del agua destruyendo un helicóptero, pero no llega a pasar ninguna de estas cosas.

En esta ocasión la reducida campaña pre estreno ha sido más interesante que el producto final. Y es una pena. En mi opinión les ha faltado saber que un tono más cercano a una película de serie B hubiese sido más interesante y celebrado. No hay emoción y el poco miedo que puede producir este megalodón es gracias a películas como ‘Tiburón’. El tamaño sí importa, y en esta ocasión nos han dejado con la miel en los labios.

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