Crítica de ‘Mucho más que listos’, una sitcom mamarracha que explora la amistad

Este pasado viernes 8 de octubre llegaba a Netflix Mucho más que listos. Creada por Jack Dolgen y Doug Mand, quienes trabajaron juntos previamente en Cómo conocí a vuestra madre, la serie es una comedia de situación que explora la amistad en la era moderna. Entre el reparto principal nos encontramos a Emily Osment, Olivia Macklin, Michael Hsu Rosen, Gregg Sulkin y Cinthya Carmon.

Cuando su novio la deja sin previo aviso, Chelsea (Emily Osment) —una novelista formada en Harvard— no tiene más remedio que irse a casa de su hermana Claire (Olivia Macklin), una chica dicharachera, desenfadada y más bien frívola, que vive en la costa Oeste y comparte casa con tres compañeros adorablemente excéntricos y nada intelectuales: Grant (Gregg Sulkin), un entrenador personal; Solana (Cinthya Carmon), exabogada y ahora curandera, y Jayden (Michael Hsu Rosen), influencer en redes sociales. Pero la coraza dura y crítica de Chelsea se va ablandando cuando va conociendo a sus nuevos amigos, y juntos empiezan a formar una insólita familia improvisada.

Es verdad que, en un principio, la trama no resulta tan llamativa. O por lo menos no tanto en comparación con otras de las muchas sitcoms que nos ofrecen las plataformas de streaming. Una mujer se reencuentra con su hermana después de huir de su propia vida y no tiene más remedio que quedarse a vivir con ella y con sus peculiares compañeros de piso: un deportista que se pasa la vida sin camiseta -oye, un dinerillo que se ahorra la productora en vestuario-, una yonki de la meditación y un influencer.

Mucho más que listos
Imagen promocional de ‘Mucho más que listos’, ya disponible en Netflix

Sin embargo, lo no llamativo se vuelve atractivo y empiezas a coger cariño a los personajes. Mucho más que listos sabe aprovechar el contraste entre dos generaciones y hacer crítica de las nuevas tecnologías, que nos tienen (demasiado) enganchados. Además, la representación LGTBQ+, la meditación moderna y la amistad, sirven también como hilo conductor de los diez episodios que conforman la primera temporada de la serie.

Netflix califica a esta producción como “petarda” en sus etiquetas. Y es verdad. Petarda es un rato. En una serie así no hace falta mucho plot-twist. Entre que no puedes dejar de mirar a la pantalla por el desnudo constante e hipnótico de Grant y los chismes que le rodean a la novelista ilustrada, te lo pasarás de maravilla. Quizás podría ser uno de esos placeres culpables de los que tanto nos avergonzamos.

Mucho más que listos es una sitcom amena y fácil de ver. Aún así, es verdad que es un título un tanto peculiar. Esto se debe a su trama encuadrada y dirigida a un público específico. ¿Estamos hablando de la próxima cancelación de la plataforma? Espero que no, y así poder volver a disfrutar de estos personajes tan mamarrachos y divertidos en nuevos episodios.

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