La última película de Ang Lee llega a las salas de cine, basada en la novela del mismo nombre de Ben Fountain.


¿Qué esperar cuando no esperas nada? Eso es lo que pensé justo antes de entrar a la proyección de “Billy Lynn”. El estreno oficial en EEUU fue el 18 de noviembre de 2016, ya han pasado unos cuantos meses desde entonces. Ahora ha llegado a España esta nueva película de Ang Lee, un director que nos ha traído películas como “Tigre y Dragón” o “La vida de Pi”. Después de tantos meses, muchos se han olvidado de esta producción, por eso la mayoría de la gente no espera nada de este filme, pero… ¿qué os podéis encontrar al entrar en la sala?

La película está narrada desde el punto de vista del soldado de 19 años Billy Lynn quien, junto al resto de los soldados del pelotón Bravo, se convierte en un héroe tras una angustiosa batalla en Irak y lo llevan temporalmente de vuelta a casa para que realice una gira de la victoria. Por medio de flashbacks, que culminan en el grandioso espectáculo del descanso de mitad de la Super Bowl, la película va desvelando lo que realmente le sucedió al pelotón y muestra el claro contraste entre la realidad de la guerra y las percepciones de los americanos.

Esta película catalogada como bélica es muy poco bélica. Pese a que los flashbacks que se nos muestran durante toda la película, la historia se centra en Billy y su situación actual. El joven se alistó en el ejercito para poder ayudar a su hermana y ahora esta le pide que deje su puesto y se quede en casa. Durante el filme vemos como Billy y el resto de personajes han forjado una familia de lo más peculiar y que después de un duro tiempo en la guerra, la gente no piensa igual. Traumas, temores, familia, perdida,…

El joven actor Joe Alwyn nos trae una interpretación inocente y frágil con su primera película. Él es la película, él es el centro de la historia, y consigue aguantar el proyecto a sus espaldas sin ningún problema. A eso le tenemos que añadir un reparto muy bien elegido, Garrett Hedlund (“Tron Legacy”), Vin Diesel (“A todo gas”) y Kristen Stewart (“Crepúsculo”).

No es la película del año, pero si es una película que sorprende. Nos vuelve a traer el mensaje sobre la guerra a la gran pantalla, pero de una manera diferente y un poco más personal. Nuestros protagonistas no se sienten héroes en ningún momento, pero si se les usa de forma publicitaria para justificar y seguir la guerra que mucha gente cree innecesaria y dañina. Por el contrario, mientras se les usa como un anuncio publicitario o meros elementos decorativos, se ve que mucha gente les ve inferiores a ellos pese a sacrificar su vida en la guerra.

¿Ir a la guerra? ¿No ir a la guerra? ¿Es necesario? ¿Innecesario? Todo depende del prisma por el que se mire, intereses que uno tenga, trabajo que tenga, etc…

Yo sinceramente no esperaba nada de “Billy Lynn”, y me sorprendió, mucho. Es entretenida, ligera y consigue que las dos horadas de duración se pasen volando.

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