Llega “Manchester frente al mar”, Casey Affleck se mete en la piel de Lee Chandler. Una vida dura, muy dura.


Con “Manchester frente al mar” nos encontramos con una de las nominadas a Mejor Película en los Oscar de este año. Después de ver esta película a uno le quedan un par de sensaciones, no es una película para todo el mundo, y Lee Chandler tiene una de lo más desgraciada. Todo el filme recae sobre los hombros de Casey Affleck, un actor que hemos visto en “Adiós pequeña, adiós” y “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”, por ejemplo.

La película nos cuenta la vida de un solitario conserje de Boston, Lee Chandler, que da un giro inesperado cuando se ve empujado a regresar a la ciudad donde nació para cuidar de su sobrino adolescente después del fallecimiento repentino de Joe, el hermano mayor de Lee. Muy a su pesar, deja el trabajo para regresar a Manchester-by-the-Sea y hacerse cargo de Patrick, un chico de 16 años con mucho carácter. Allí se ve obligado a enfrentarse al pasado que le llevó a separarse de su esposa Randi y de la comunidad donde nació y creció.

Antes de comenzar tengo que decir que como he dicho antes, no es una película para todo el mundo. El ritmo del filme es pausado y mucha gente ha parecido disgustada por ello. Durante el visionado mucha gente pareció desconectar y no intento ni dejo que los personajes les contasen esta pequeña historia. La dureza de la historia hace que toque en las teclas correctas para trasmitir una vida dura, desgraciada y triste, con una interpretación de Casey que no dejará indiferente a nadie.

Kenneth Lonergan, director y guionista, nos muestra un personaje al que vemos construirse poco a poco a lo largo de la película. Según van ocurriendo los diferentes acontecimientos y con pequeños flashbacks a lo largo de la película, vemos como el personaje de Lee va construyéndose como si fuese un Lego. Es cierto que el comienzo de la película puede ser un tanto complicado para la mayoria del publico, pero rápidamente logra captar la atención y el corazón del espectador.

Una historia dura en un envase dulce. Visualmente la película está tratada de forma dulce, lo que cualquiera describiría como “bonita de ver”, y la banda sonora de Lesley Barber nos traslada a una historia natural y realista. El viaje con Lee es duro, desde el comienzo, son dos horas y veinte minutos llenos de tristeza, naturalidad, realismo y desgarro. Una joya.

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