Este año la industria española lo ha dado todo con las comedias, estrenando un buen puñado de producciones. No todas buenas. No todas divertidas. Esta comedia posee grandes dosis de drama y tres actrices que lo dan todo.


Esta película se podría definir a la perfección con solo tres nombres, Carmen Machi, Aitana Sánchez-Gijón y Adriana Ozores. Está claro que sus interpretaciones se basan en unos diálogos divertidos, pero lo que verdaderamente llama la atención son las interpretaciones que nos ofrecen las tres, que son absolutamente brillantes. La pena es que seguramente esto sea lo único que llegue a merecer la pena, ellas y sus momentos en pantalla. Uno podría esperar encontrarse con una comedia, pero no.

Tras un prólogo en el que el espectador se queda totalmente paralizado, nos situamos en la vida de Carmen, una madre que acaba de perder a su única hija, María, en un accidente. Al poco tiempo, esta recibe una carta de la agencia de adopción en la que por fin le concedían a María una niña vietnamita… pero… ¿Qué ocurrirá ahora con la niña tras el fallecimiento de su madre adoptiva?

(Fuente: Tripictures)

Un desarrollo torpe y un personaje innecesario

¿Para que llega Dani Rovira a esta aventura? ¿Qué es lo que le pasa a la película para tener un ritmo tan torpe? Estas son algunas de las preguntas que me estaba haciendo mientras avanzaba la película, y sólo pensaba en una cosa, “seguramente todo hubiese funcionado muchísimo mejor si la película se hubiese centrado en los personajes femeninos”. Las escenas de Rovira son innecesarias, carentes de gracia y sólo consiguen suponer un bache para el ritmo y el desarrollo de la película. Ya desde el principio se nos marca que ellas son el eje central, no hace falta que llegue alguien para robar el spotlight.

Es una de esas comedias en forma de comedia pero que verdaderamente son una puñalada en el corazón. Sí, tiene chistes – unos más acertados que otros -, pero el tono y la trama carecen totalmente de un elemento de humor. No es que esto sea algo malo, pero si mal plasmado desde la promoción hasta el desarrollo. ¿Me tengo que reír? ¿Tengo que llorar? La linea entre ambas cosas es muy delgada pero con producciones como esta te hacen sentir totalmente fuera de lugar si haces una cosa o la otra.

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