Tonya Harding no tuvo una vida sencilla, y este biopic nos lo muestra con todo lujo de detalles.


Seguramente muchos de vosotros no conozcáis a Tonya, una patinadora sobre hielo que no solo logro marcar historia en este deporte, sino que también tuvo que recorrer una vida un tanto desgraciada. Los biopic no son tarea sencilla, primero se debe encontrar a la actriz adecuada, y segundo, el ritmo y la historia tienen que resultar de lo más interesante para mantener la atención del espectador. Conocer el final de estas historias puede ser un arma de doble filo.

La película nos mete en la vida de Tonya Harding (Margot Robbie), una joven que dominó el hielo con un estilo de patinaje totalmente único. Por desgracia, también dominó los titulares por algo completamente diferente.

La realidad siempre supera a la ficción

Muchas veces cuesta creerse que la realidad es tan absurda, trágica e hilarante como se nos muestran en las películas, pero no. ¿Os acordáis de ‘Dolor y dinero’ con The Rock y Mark Wahlberg? Eran dos imbeciles que existieron en la realidad, y en esta película pasa algo parecido. ¿Cómo puede existir alguien así? Esa es la pregunta que uno se lanza cuando sale Shawn (Paul Walter Hauser) en pantalla.

Esta trágica historia de Tonya y el mayor escándalo en la historia del Deporte, nos llega en una película con tono documental y mostrándonos la cruda realidad de la vida de la joven. Su vida era el patinaje, y se podría resumir en que no le dejaban ejercer su pasión sin distracciones y constantes maltratos. Es una película incomoda, desgarradora e interesante. Craig Gillespie, el director, y Steven Rogers, el guionista, nos muestran una verdad incomoda, en la que el espectador no podrá apartar la mirada y en la que en más de una ocasión perderá la paciencia. Esa es la conexión que logra ‘Yo, Tonya’.

Dos actrices totalmente impresionantes

Margot Robbie y Allison Janney son las absolutas reinas de este espectáculo. La joven Robbie es una estrella in crescendo, desde su participación en la serie ‘Pan Am’, en la que se metía en la piel de una azafata, la hemos visto tocando todo tipo de géneros en la gran pantalla. Y ahora nos llega con Tonya, con una interpretación llena de matices y en la que brilla desde el primer segundo en el que sale. Logra que veamos el desarrollo del personaje, sus vivencias, sus desgracias, encarnando el antes y después de esta deportista olímpica.

Y de Janney la verdad es que poco se puede decir, es una artista. Seguramente sea uno de los personajes secundarios más complejos y completos de este año, con una gran personalidad y en la que la actriz logra infundir todo tipo de sentimientos, desde pánico hasta ternura.

Con ‘Yo, Tonya’ no solo nos encontramos ante uno de los mejores biopics de la gran pantalla, también uno de los mejores interpretados. No os perdáis esta aventura, no os dejará indiferentes.

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